Un rey rezaba por la prosperidad
de su reino pero también advertía el dolor y el sufrimiento, más la futilidad
de la vida, mientras su hijo de doce años agonizaba en su lecho de muerte. Pasó
ochos noches sin dormir pero, la novena noche, por la madrugada, le vino un
sueño que no pudo resistir y comenzó a soñar al lado de su hijo.
Soñó que tenía doce hijos fuertes
y hermosos. Se veía a sí como si fuera emperador de un reino, de toda la
tierra, dueño de grandes y hermosos palacios. Se sentía profundamente feliz,
como nunca antes.
Pero sucedió que, mientras
soñaba, el príncipe enfermo murió. En ese momento la reina dio un grito y el
sueño del rey quedó interrumpido bruscamente.
El rey se despertó asustado y la
reina entristecida, al ver la cara de su rey, preguntó:
- ¿Por qué pareces tan asustado?
¿Por qué no tienes lágrimas en tus ojos? ¿Por qué te quedas callado?
El rey contestó:
- No, no estoy asustado. Estoy
confuso.
La reina dijo:
- ¿Cómo? ¿Confuso? ¿Confuso de
qué?
El rey continuó:
- Sí, confuso. Me siento
enfrentado a un dilema. Me pregunto a quién debo llorar. ¿Debo llorar a los
doce hijos que tenía hace un momento o a éste que acabo de perder? Lo que me
inquieta es saber quién ha muerto. Lo
más extraño es que cuando yo estaba con aquellos doce hijos, no sabía nada de
éste. No había rastro de él ni de ti. Ahora que salí del sueño el palacio está
aquí, tú estás aquí, mi hijo está aquí, pero aquellos palacios y aquellos hijos
han desaparecido. ¿Es verdadero aquello o esto? No soy capaz de determinarlo.
¡Estoy confuso!
El tiempo de un sueño transcurre
a una velocidad increíble, es diferente al tiempo de nuestra vida. Nos parece
difícil entender cómo en segundos de sueño pueden transcurrir tantos años. Pero
el sueño, no siendo real, suele ser consecuencia de nuestro deseo insatisfecho.
Se suele soñar generalmente con las cosas que no hemos conseguido en la vida.
Por eso se llama ‘sueño’.
‘La vida es sueño’ dijo Calderón
de la Barca. Ver la vida como un sueño es consecuencia de una mente meditativa.
Si ahora eres viejo ¿cómo hace unos pocos años pudiste ser un niño? Tu niñez ha
pasado como un sueño y, lo que ahora aún eres, se desvanecerá también como un
sueño al despertarse, como un suspiro, como una pompa de jabón. ¡Deléitate
mientras vives, disfruta mientras existes, sé grato mientras estás aquí! En
suma: ¡Empápate de la vida! Y habrás encontrado la llave.
Copyright: Ohslho
La Paz, 15 de Mayo del 2013

















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada